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Mundo sin Guerras y sin Violencia

Organización Humanista Internacional - Sitio Oficial

Ideas básicas

Por qué es necesario un Mundo Sin Guerras y Sin Violencia.

La historia universal ha registrado más de 2500 guerras en las que han perecido millones de seres humanos. Las guerras se realizan para redistribuir, por medio de la violencia armada, los bienes sociales, arrebatándolos a unos y entregándolos a otros. (1)

Este interés se encubre hoy con motivos religiosos, geopolíticos, "defensa” de los derechos humanos, etc. Al mismo tiempo, el progreso tecnológico va produciendo armas cada vez más devastadoras que apuntan más y más a la población civil justificándolo como “daño colateral”.

En la sociedad contemporánea existen poderosas fuerzas sociales interesadas en las guerras, tales como el complejo militar-industrial, agrupaciones racistas, nacionalistas radicales y fundamentalistas, grupos mafiosos, etc. La venta de armas es uno de los negocios más lucrativos que realizan muchos países, principalmente los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Todo ha entrado en crisis, menos el comercio de armas que cada año crece permanentemente.

Pese a todos los intentos de varios organismos internacionales (entre ellos la ONU), se continúa justificando la guerra y la violencia como parte de una supuesta “naturaleza humana”. MSG tiene la visión humanista del ser humano como ser histórico cuya forma de acción social cambia su propia naturaleza. (2)

No sólo las guerras y la violencia han acompañado a la humanidad en su desarrollo histórico; hemos visto casi en cada época y en muchos puntos geográficos, la aparición de una actitud ética, solidaria, compasiva, revolucionaria y humanizadora.

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(1) Silo, Diccionario Humanista. Obras Completas , Vol. II, Plaza y Valdés, 2002.

GUERRA: (del germ. werra: querella). Lucha abierta y armada entre tribus, clanes, estados, grandes grupos sociales, religiosos o étnicos; forma superior de la violencia. La historia universal ha registrado más de 2500 guerras, entre ellas dos guerras mundiales. En la Primera Guerra Mundial perecieron más de 20 millones de habitantes; en la segunda, más de 50 millones. Las guerras se realizan para redistribuir, por medio de la violencia armada, los bienes sociales, arrebatándolos a unos y entregándolos a otros. Antes, este interés egoísta no sólo no se ocultaba sino que se demostraba abiertamente. En los tiempos modernos este interés se encubre con motivos religiosos, geopolíticos, etc. (defensa de convicciones religiosas, acceso a los lugares sagrados, salida al mar, restablecimiento de los derechos de minorías étnicas, "limpiezas étnicas" de los territorios y muchos otros pretextos). En principio es posible evitar la transformación de diferentes conflictos en guerras, pero en la sociedad contemporánea existen poderosas fuerzas sociales interesadas en las guerras, tales como el complejo militar-industrial, agrupaciones chovinistas y nacionalistas, grupos mafiosos, etc. La venta de armamentos es el negocio más lucrativo que realizan los EE.UU., Francia, Inglaterra, Rusia, China y otras potencias. Las esperanzas de que la Liga de las Naciones, después de la Primera Guerra Mundial, y la O.N .U. después de la segunda, colocarían barreras para impedir estallidos bélicos, fueron defraudadas. Conflictos armados estremecen hoy a los Balcanes, Medio Oriente, África; a las repúblicas formadas después del colapso de la U.R .S.S. Sin embargo, la humanidad ha elaborado ciertos principios y procedimientos jurídicos internacionales para castigar el crimen de la guerra y a los criminales de guerra. Los tribunales internacionales de Nuremberg y de Tokio han establecido en este sentido un precedente de gran envergadura que continúa ahora el Tribunal Internacional de La Haya , apoyado en la carta de la O.N .U. Aunque el movimiento antibélico no tiene ahora las dimensiones que tuvo anteriormente, este fenómeno no se ha apagado y sigue desarrollándose. El humanismo trata de hacer el aporte necesario para la reanimación del movimiento antibélico, para apaciguar los conflictos regionales y locales en la ex-Yugoslavia, en Afganistán, Tadyikistán, Chechenia y otros lugares del Cáucaso; en Ruanda y Burundi, en Guatemala y Chiapas (México); en Camboya y Timor oriental.

(2) Silo, 4ª Carta a mis amigos . Obras Completas , Vol. I, Plaza y Valdés, 2002.